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2004 - LA NOCHE DEL MANTÓN

La organizó la Asociación Amigos, con el objetivo de recaudar fondos para la remodelación y reorganización de las salas del primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes destinadas al arte argentino de los siglos XIX y XX Se la denominó "La noche del mantón" en homenaje a "Los mantones de Manila", de Fernando Fader, una de las obras emblemáticas del arte argentino que se exhiben en nuestro museo mayor.

Los trabajos objeto de esta comida a beneficio se encaran con el propósito de ofrecer un panorama más amplio y comprehensivo del arte argentino de los siglos XIX y XX. Para ello se inaugurarán, además, tres nuevas salas: una dedicada al arte precolombino, otra a la pintura colonial y, por último, a las obras de artistas rioplatenses de la colección donada por María Luisa Bemberg.

Junto a las obras del arte textil andino y a las piezas de las primeras culturas de nuestro territorio se exhibirán las tablas de la Conquista de México, los enconchados, y pinturas cuzqueña del siglo XVIII de la colección del Museo.

Las salas de arte argentino del siglo XIX, desplegarán las obras de artistas extranjeros y criollos. Las primeras vistas de Buenos Aires, las costumbres del campo y la ciudad, incorporando el valioso material iconográfico de nuestros primeros grabadores. Obras de Prilidiano Pueyrredón, Cándido López y los pintores de la llamada Generación del Ochenta, darán cuenta del afianzamiento de las artes y sus instituciones en la segunda mitad del siglo XIX, hasta la introducción de las innovaciones de la pintura iluminista a comienzos del siglo XX.

Pero además, al quedar desafectada la sala mayor (sala 29) de las exposiciones temporarias, se ganarán 1200 m2 para la exhibición permanente del arte argentino moderno y contemporáneo.

Desde 1920 hasta fines de los años '80 se presentan las colecciones del Museo de acuerdo a un guión histórico-crítico que aprovecha los recursos museológicos más actuales para acercar las obras a los distintos públicos. La consigna es ofrecer un itinerario más extenso de las distintas expresiones y tendencias del siglo XX. "De los 115 metros lineales disponibles hasta la actualidad, las reformas arquitectónicas en la sala 29 permitirán llevar los metros disponibles a 435. Tomando en cuenta la totalidad de las salas del primer piso, se exhibirán más de 500 obras, muchas de las cuales el público tendrá el gusto de reencontrar o la sorpresa de ver por primera vez", dice Nelly Arrieta de Blaquier, presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, entidad que organiza "La noche del mantón". Además, partiendo de la base de que el guión de arte moderno y contemporáneo revaloriza el grabado, se incorporará una importante proporción de estampas de nuestras ricas colecciones. Un núcleo consagrado a la obra gráfica brindará un panorama desde la década del 20 hasta el 70.

La sala 29 recupera su arquitectura original (1982) con la reapertura de las ventanas. Una rampa para acceso de discapacitados completa la renovación edilicia. Vitrinas iluminadas con fibra óptica y áreas de información con video y computación, complementan la actualización museológica de las instalaciones.

Acerca de LOS MANTONES DE MANILA, de FERNANDO FADER
Fernando Fader Burdeos, 1882- Loza Corral, Córdoba 1935
Los mantones de Manila, Los Manila, La mantilla, 1914
óleo s/tela, 140 x 155 cm - Adquisición, 1935

"Los mantones de Manila" pertenece a la etapa de consagración de Fernando Fader en Buenos Aires cuando obtiene el Premio Adquisición del IV Salón Nacional de 1914. Fader rechazó este reconocimiento debido a que la Comisión Nacional de Bellas Artes, organizadora del Salón, cotizó su envío a la mitad del valor que el artista había estipulado: $6.000. A esta situación, que el artista consideró injusta ya que era consciente del valor y éxito de su obra en el mercado, se sumó la compra reciente por parte del Museo, en valor real, de su óleo, La comida de los cerdos, premiada en Munich. Fader entendió que esta desvalorización era una muestra evidente del desinterés del Estado por incentivar las artes plásticas nacionales.

"Los mantones de Manila", fue doblemente polémica. Desató una ríspida controversia entre Fader y el entonces reconocido crítico Rinaldo Rinaldini. El crítico reprochaba al artista la ausencia de un tema claro en la obra. Para Fader, los mantones eran solo una excusa para privilegiar los valores plásticos del objeto y plasmarlos en la tela. En sus palabras: "he pintado la belleza material de unos mantones de manila de diferentes géneros y colores".

En "Los mantones de Manila", la composición está ritmada por ágiles acentos de luz y color, marcados mediante fuertes contrastes que expresan la textura táctil y visual de los mantones y las carnaciones de los desnudos.
A pocos meses de la muerte de Fader, en 1935, su galerista, Federico Müller organizó una exposición póstuma. Allí, el MNBA con fondos otorgados por la Nación, adquirió por $20.000, la polémica obra.